LAS VICTIMAS NEGRAS DE LA COSTA PACIFICA DEL CAUCA

Documento elaborado por la Regional COCOCAUCA, a la “Mesa para contribuir al fin del conflicto. Cali 6 y 7 junio de 2013”.
La regional COCOCAUCA cumplirá 20 años de resistencia desde que nació el 13 de septiembre de 1993, en la cual ha estado en permanente lucha y movilización social como comunidad negra, en defensa y reivindicación de nuestros derechos y cultura como grupo étnico en nuestro territorio.
En la actualidad seguimos siendo un espacio de articulación en la costa pacífica de Cauca (municipios de Guapi, Timbiquí y López de Micay) con los Consejos comunitarios Sanjoc, Playón, Integración, Mamuncia, Manglares, Cuerval, Guajuí, Guapi Abajo, y Chanzará; y las organizaciones de base Coopmujeres, Junpro, Asopomy, Asodespasur, Asomanos Unidas, Juve II.
De igual manera estamos articulados a otros espacios departamentales, regionales y nacionales como ERPAZ (espacio regional de paz del Cauca), Red por la vida y los derechos humanos del Cauca, Coordinación regional del Pacifico, Red de iniciativas y comunidades de paz desde la base, la Alianza de organizaciones sociales y afines, entre otras.
En nuestros territorios navegamos para que el futuro sea pacífico, autónomo y negro desde la perspectiva de los hombres y mujeres que conforman los consejos comunitarios y organizaciones.
Le apostamos a los esfuerzos de unidad del pueblo negro como grupo étnico en su diversidad de expresión, recreando y promocionando la vida cultural con desarrollo propio y autónomo y en movilización social por derechos humanos y étnicos, construyendo la paz desde un enfoque etnocultural hacia el empoderamiento político de nuestros pueblos.
Como espacio de articulación, somos sujeto social y político de la sociedad civil en Colombia compuesta de colectivos de personas, y articuladas bajo una agenda común de acción que expresa y representa a un amplio sector de la población.
Propendemos por un Estado incluyente y de reconocimiento de nuestra condición de pueblo negro, por consiguiente le apostamos a la transformación de las estructuras económicas, sociales, culturales, educativas y políticas de la nacionalidad colombiana.
En este espacio de articulación y de unidad de acción étnica, continuamos en la movilización y el trabajo en red con organizaciones sociales y de victimas locales, regionales, nacionales e internacionales, que promueven la reivindicación de derechos y el empoderamiento político de los pueblos.
Definimos que seguimos en pie de lucha por los derechos Territoriales, donde se recrea la vida de acuerdo a nuestra cosmovisión; consideramos que la Vida es la esencia de nuestra existencia por consiguiente todas las personas merecemos cumplir el ciclo natural sin que nadie interfiera en la existencia; nuestra Cultura seguirá trasmitiéndose de generación en generación; nuestra Lucha son los caminos de resistencia permanente por mantener y defender nuestros derechos étnico territoriales; la Formación con base en nuestros mayores seguirá siendo el componente de aprendizaje constante; el Dialogo hace parte de nuestra esencia bajo el respeto a la diferencia de pensamientos hacia la unidad de acción.
El universo de las víctimas en nuestra región.
En este escenario las políticas sociales del estado en su conjunto no atienden las desigualdades y/o diferencias específicas locales, que permita una atención real y oportuna a las comunidades que son víctimas y victimizadas. Por el contrario implementa su política económica basada en la extracción de recursos a través de la implementación de megaproyectos bajo un enfoque del modelo de desarrollo occidental
En tal sentido la institucionalidad desconoce el universo de las víctimas y el enfoque diferencial étnico, donde solo se considera la atención incompleta al desplazamiento forzado, y se desconoce el resto de los aspectos como la violencia sexual, desaparición forzada, homicidios, torturas, amenazas, lesiones (que causan incapacidades y las que no causan incapacidades), afectaciones sicosociales; y las de orden colectivo tales como autoridades tradicionales, líderes y lideresas, desarraigo físico y moral, las alteraciones exabruptas de las prácticas culturales, las afectaciones a las organizaciones sociales y las dinámicas territoriales.
Las políticas de atención a víctimas no se hacen con la real participación del universo de las Victimas individuales y colectivas, y su aplicación solo se expresa como ayuda humanitaria para emergencia y la de transición de manera individualizada con parámetros de selección arbitrarios e impuestas (de forma incompleta). De esta manera se muestra que no se cumple la normatividad y las sentencias y órdenes de la Corte constitucional amparada en la sentencia T-025, los Autos, las órdenes de cumplimiento, la ley 1448 y los decretos reglamentarios como el 4800/11 y 4635/11.
Los gobiernos municipales locales no asumen acciones en la atención de emergencias, tampoco tienen la claridad para conducir procesos que conlleven hacia materializar los derechos de la población en riesgo. El acompañamiento del gobierno central es discontinuo y tampoco ha planteado un proceso claro para el diseño de políticas. Los Consejos territoriales de Justicia transicional solo se reúnen ante desplazamientos masivos y enfrentamientos entre actores del conflicto armado.
No es visible la intervención del departamento del Cauca en el tema de atención, protección y reparación para la costa pacífica.
La importancia de la Verdad para existir como etnia.
Fuimos esclavizados, hemos estado marginalizados y ahora también violentados, situación que nos ha conllevado a ser victimizados por el estado en su conjunto.

Por qué razón se ha usado el territorio étnico del Pacifico como laboratorio de guerra; que se expresa en las colocación y activación bombas en poblaciones, la fumigación aérea, los enfrentamientos armados entre los actores, el uso de menores y para la guerra, el uso y abuso de las mujeres como botín de guerra.
Por qué violentan nuestra identidad y los valores culturales como pueblo.
Cuando el estado en su conjunto y la insurgencia en particular, van a responder por los daños in colectivos causados contra el etnocidio a nuestra etnia?
Nuestra propuesta
Se requiere una reparación de forma individual y colectiva con enfoque diferencial étnico, bajo el respeto de la consulta previa libre e informada, y la Autonomía de nuestras dinámicas organizativas étnicas.
Respetar y validar los protocolos propios construidos de manera participativa con nuestras comunidades para los procesos de verdad, justicia, reparación integral y garantías de no repetición.
Respetar nuestra concepción étnico territorial y nuestra cosmovisión como pueblos negros del pacifico para la implementación de acciones en el marco de la ruta de prevención, atención, protección y reparación integral.
La ruta de prevención, atención, protección y reparación integral debe estar conforme a la ley y a las dinámicas culturales propias de nuestros pueblos, teniendo como referente los Planes de manejo y los Reglamentos internos como elementos fundamentales para el ejercicio de la gobernabilidad y la autonomía en el territorio. En tal sentido urge el apoyo del estado y la comunidad internacional para la construcción y aplicación de los planes propios de prevención, protección y atención.
Habilitar el dialogo entre los diferentes actores sociales, institucionales y económicos con nuestras organizaciones sociales, para discutir y definir las políticas de intervención en nuestra región en aras de minimizar la doble afectación a las que estamos siendo sometidas como víctimas.

Requerimos de forma inmediata la actualización del censo de las víctimas desde nuestro enfoque, pero de forma articulada y validada por el DANE con acompañamiento del ministerio público.
Brindar la mayor relevancia y garantías a los planes, programas y proyectos formulados desde las comunidades para su fortalecimiento étnico territorial en aras de aminorar y acabar los riesgos y las afectaciones para garantizar la vida y la permanencia en el territorio.
Brindar todas las garantías para el fortalecimiento de nuestros valores étnicos y culturales relacionados con los valores ancestrales en salud (como la medicina tradicional ancestral), la producción, folclor, educación, investigación, y la economía enfocada en nuestro modelo de desarrollo.
Los programas de reparación y de victimas debe estar con enfoque de género y generacional para que se cumplan la política de inclusión social y de respeto con enfoque diferencial.
Cali, 5 de junio de 2013.

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