Por: Silvio M. Solís Sandoval.
Un día salí a pescar
A canalete Y potrillo
Una lámpara con querosín
llevaba un churo y un embíl
Un pedacito de olla rota en aluminio
Y una pala de carbón y achiote amarillo
Me bajé un racimo de plátano
Y seco llevaba un pámpano
Pues, la comida no podía faltar
Ese era el pescado del desayuno para ajustar
Cuando el mar no se pone bravo unos pescan y otros no.
Arranqué a las cuatro de la madrugada
Me puse botas y empujé el canalete
Me eché la bendición y oraciones, como siete
El reflejo de la luna en el agua, que buena una lunada.
El canalete roncaba bueno y el agua muy calmada.
La bocana estaba cerca, no demore en llegar
Encomendé mi primer lance para energías recargar.
Mi atarraya era pequeña y uno que otro pez, se salía
Pero me jalaron tan duro, que mi cuerpo sintió el agua fría.
Y apenas tenía cinco minutos que acababa de lanzar.
Hasta el sol de hoy no sé qué fue lo que pesqué
Y tampoco lo quise al pueblo contar
Todos saben que soy muy fuerte para andar en el mar.
Rayando las seis de la mañana, cuatro gualajos me topé.
Y me quedé pensando, ¿no habrá sido el ribiel?
A ese espanto le agradan las bromas en el mar.
Y yo encantado con esa luna no alcancé a remar.
Con el tapa’o de pámpano el cuerpo calenté
Pensé en mis hijos y la casa, en la proa me senté
Mientras otros colegas se lograban arrimar.
En eso miré un señor, que a lo lejos discutía
Al parecer, le pedían algo que a él pertenecía
El usaba motor de los que corren con bujía
De los que hacen ruido en las aguas noche y día
El otro señor tenía un arma, al soplar el churo, puedo salvar su vida.
Eso pensé rápidamente al ver la cosa como estaba.
Le preguntaban que la droga donde se encontraba
Decía en mi mente ¿quién se habrá enfermado?
Me arrimé a la orilla y escuché el primer disparo
Me quedé en silencio y las paticas me temblaban.
Lo mataste grito otro que acompañaba al matón
“Lo hice porque nos reconoció, no sé si la droga vio”
Así fue como el sinvergüenza le respondió
En mi arrugada vida había vivido tal situación
Sonaron otros dos tiros, mató al amigo ese trompón.
Miré atrás y adelante, no había nadie, sigo yo.
Aquí no puede quedar evidencia, a lo lejos se oyó.
A como podía yo bogaba, todo el cuerpo me temblaba.
Boté el canalete, se calló la olla y con las manos me impulsaba.
Estuve mudo por un año y hasta hoy nadie se enteró.
