Por Orlando Pantoja
La medicina tradicional ancestral, es uno de los ejes de identidad del pueblo negro, afrocolombiano, palenquero y raizal, también concebido como uno de los pilares fundamentales sobre los cuales se han construido autorreconocimiento, cohesión social y resistencia histórica[1].
Este eje de identidad, está circunscrita en sociedades tradicionales, con saberes que responden a criterios de culturas superiores, regidas por parentesco, clases socioeconómicas o cosmovisiones míticas, religiosas o metafísicas[2]; con intervención en las demostraciones, ficciones, reflexiones, relatos, reglamentos institucionales, y decisiones políticas[3].
Saberes soportados sobre la ancestralidad africana, que, contextualizado geográficamente, son parte vital de la identidad étnica y cultural de la nación colombiana[4].

Pero son múltiples sectores del país que siguen subvalorando la sabiduría ancestral de ascendencia africana, se han quedado en los tiempos de la esclavización o postesclavizacion legal, rememorando hombres de elite como el entonces Laureano Gómez, expresidente de Colombia, quien dijera[5] que todo lo “blanco” era superior y lo “negro” inferior, acuñando frases como:
- “El espíritu del negro, rudimentario e informe, como que permanece en una perpetua infantilidad”.
- “Dios hizo al hombre blanco; Dios hizo también al hombre negro; pero al mulato lo hizo el diablo».
- “Nuestra raza proviene de la mezcla de español, de indios y de negros. Los dos últimos caudales de herencia son estigmas de completa inferioridad. Es en lo que hayamos podido heredar del espíritu español donde debemos buscar las líneas directrices del carácter colombiano contemporáneo”.
Expresiones que retumba todavía en muchos sectores de la nacionalidad colombiana, que siguen pensando que los sabios médicos ancestrales están en la niñez, son los agentes malévolos del diablo o seres inferiores.
Es buenos recordar que los sabios de la medicina ancestral negra, han cuidado el cuerpo, el alma y el espíritu de seres en un territorio vivo, pero herido por la guerra impuesta en mas de 4 décadas en esta franja del país.

Estos sabios, han prevenido y curao (curado) enfermedades y accidentes con el uso de plantas, bejucos, tomas de bebidas, partes de animales, minerales y tierra[6]. La evolución de su proceso enmarcado en la lógica de la tradición oral de generación en generación, les ha permitido preservar y evolucionar en modalidades especiales como la Curandería, Remediería, Partería y Sobandería.
Por consiguiente, los médicos tradicionales, como sabios ancestrales y responsables de lograr la vida integral en estos territorios, son un eje de identidad del pueblo negro desde tiempos inmemoriales, aplicando lógicas de la selva como farmacia, parte sustancial de la cultura colombiana, a cuya sociedad mayoritaria se le invita a adoptarla.
Es tiempo de valoración, dejar relegado el racismo, ligado al concepto de razas superiores a las que deben someterse las demás, ya que obstaculiza la capacidad de desarrollo de la medicina ancestral negra.

Sus aportes también son un activo cultural para la paz territorial, con sus prácticas de curación integral, estabilización de desequilibrios emocionales ante traumas, una gestación saludable hasta el parto, corrección de fracturas y esguinces múltiples, sanación territorial y de la comunidad.
[1] https://www.google.com/search?q=ejes+de+identidad+del+pueblo+negro+en+colombia&oq=ejes+de+identidad+del+pueblo+negro+en+&gs_lcrp=EgZjaHJvbWUqBwgBECEYoAEyBggAEEUYOTIHCAEQIRigATIHCAIQIRigATIHCAMQIRigAdIBCTIxNjQzajBqNKgCALACAQ&sourceid=chrome&source=chrome.ob&ie=UTF-8
[2] La arqueología del saber. Michel Foucault.
[3] Ciencia y técnica como ideología. Juergen Habermas.
[4] Racismo y discriminación racial en Colombia. Juan de Dios, Mosquera. 2.000.
Razas y racismo. Gonzalo Ortiz y Gabino Hernandez.
[5] Texto “Interrogantes sobre el progreso de Colombia” de 5 de junio 1928
[6] Tras el conocimiento ancestral afrocolombiano. Juan Orlando Pantoja.
En el próximo artículo, previsto para noviembre de 2026, hablaremos de la visión de la medicina ancestral como activo cultural para la paz territorial.
